BREVE RETRATO DEL TIEMPO

Aquel que fuimos empieza a parecernos un extraño. Entre los días que contamos y los años que nos transforman, el tiempo se vuelve una pregunta sobre nuestra propia identidad. Un poema sobre esa presencia que intentamos medir, que se nos escapa y que aprendemos a reconocer mientras la transitamos.

El tiempo es solo una idea,

es dual y contradictorio,

con propósito ilusorio

se disfraza de absoluto

aunque todos sus minutos

sean de esencia relativa;

una elusiva energía

que te envuelve y te encadena,

que cambia de forma apenas

cambia el cristal que la mira.

Es ritmo y es melodía,

es movimiento y cadencia,

es una intrusa presencia

que gobierna nuestros días.

Sujeto a una jerarquía

de almanaque gregoriano,

escapa de nuestras manos

para borrar nuestras huellas.

Entonces miro mi esencia,

pero me siento un extraño:

aquel que fui hace unos años

hoy parece un personaje

que ha comprado su pasaje

para escapar del pasado.

Saco cuentas, pido fiado,

respeto las condiciones,

aunque no encuentre razones

para cercar mi experiencia,

que el tiempo se hace conciencia

cuando aprendo a transitarlo.

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